El Principito y el Rey del asteroide de Nariño que prefirió Palestina mientras sus niños eran vendidos
En el asteroide de Nariño, el Rey gritaba por Palestina y atacaba a sus rivales, pero callaba ante sus propios niños vendidos. Ese año, 221 menores fueron explotados en Bogotá: 118 niñas y 103 niños, mientras en 2023 se registraron 8.295 delitos sexuales contra menores en Colombia.
El Principito buscó protestas, pero solo encontró a Los Imitadores, jóvenes que agitaban banderas extranjeras y repetían consignas que no entendían.
—¿Y quién grita por los niños de Kennedy, Usme y Los Mártires? —preguntó.
Nadie respondió. El silencio fue la única voz.
“Colombia no fue gobernada: fue traicionada”, escribió el Principito en su cuaderno.
“La ponencia alternativa: un espejismo que pone en riesgo la vida”
“Colombianos, no podemos dejarnos engañar. La salud, que es el tesoro más grande de una nación, está hoy en riesgo por una reforma que ha sido advertida como desfinanciada y sin recursos, según la misma Defensoría del Pueblo y el Ministerio de Hacienda. Pese a estas alarmas, algunos senadores insisten en promover una ponencia alternativa que, lejos de corregir las debilidades del proyecto de gobierno, se convierte en una jugada política para ganar visibilidad en tiempos de campaña.”
Dios mostró al Principito que su propósito tenía sentido
“Mientras la bancada provida del Senado cierra los oídos, ignora las realidades y se escuda en discursos de conveniencia, el Concejo de Bogotá demuestra que sí es posible escuchar, abrir el debate y dignificar la voz ciudadana. La diferencia es clara: unos eligen la ceguera como estrategia, otros entienden que la política es servicio y conversación. Y en esa distancia queda retratada la verdadera esencia de cada proyecto político: callar o escuchar, imponer o dialogar, desviar el propósito de Dios o caminar con él.”
Cuando el Senado calla y la bancada provida se diluye, la esperanza del Principito brilla en el Concejo de Bogotá
“El Principito nos recuerda que lo esencial es invisible a los ojos, y que cada niño, cada familia y cada vida son las luces que mantienen encendida a Bogotá. Hoy esa luz está en riesgo: pretenden convertir nuestra ciudad en la capital mundial del aborto y de las mal llamadas infancias trans, bajo agendas que no respetan ni a los más indefensos.
Ante el silencio del Senado y la dilución de su bancada provida, es en el Concejo de Bogotá donde queda la esperanza. A ustedes, concejales, y a cada ciudadano, les pedimos no permitir que esta ciudad se convierta en plataforma de ideologías que destruyen la vida y la familia.
Bogotá merece seguir siendo un faro de verdad y esperanza. Defendamos juntos lo esencial: la niñez, la familia y la vida.”
El Principito y el asteroide del cuidado
“En la ciudad más cerca de las estrellas, el Principito mira desde su asteroide a Bogotá, la ciudad de sus amores. Allí donde debería brillar el cuidado, las luces titilan débiles, porque los recursos se fragmentan y las promesas se apagan antes de tiempo. El control político no es un castigo, es la urgencia de encender de nuevo cada farol, para que las mujeres que sostienen la vida no queden en la sombra. Porque si se marchitan quienes cuidan, también se apaga la estrella más cercana al corazón.El Principito estaba sentado en su pequeño asteroide. Desde allí miraba las estrellas y, entre ellas, distinguía una luz diferente: era la ciudad más cerca de las estrellas, la más cercana a su asteroide. Sus volcanes dormidos parecían encenderse de celos, pues el niño no apartaba la mirada de aquel lugar que le hacía latir el corazón”.