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La luz del Senado alumbrará el camino de la salud, no la sombra de una reforma improvisada

“La reforma a la salud que hoy se debate en el Senado está llena de buenas intenciones, pero mal diseñada. La Defensoría advierte que carece de un análisis fiscal serio, Hacienda reconoce que hay fondos sin cuantificar y la academia alerta sobre la falta de planeación del talento humano.Eliminar las EPS como aseguradoras sin un reemplazo definido es un salto al vacío: ¿quién manejará las redes, el agendamiento, las incapacidades o la caracterización de la población?Hay artículos críticos que deben cambiar —del 5 al 61— porque comprometen dinero, hospitales, personal y la continuidad de los tratamientos.”

Por eso, el llamado es claro: senadores de Colombia, la salud no admite improvisaciones. La ciudadanía confía en que hundirán esta reforma y abrirán el camino para una propuesta seria, transparente y bien financiada.

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Lorena Ríos y la sombra del asteroide AJ: lo que descubrió el Principito

“La amenaza del asteroide AJ (Alexander). El Principito, acompañado por el Zorro, la Rosa y el Farolero, descubrió que algo oscuro rondaba los asteroides. No era una simple inquietud: la luz que tanto costaba encender se estaba apagando. Entonces apareció la verdad. El asteroide AJ (Alexander, exdirector de Asuntos Religiosos del Ministerio del Interior) volvía a orbitar, protegido bajo la sombra de Lorena Ríos, como una amenaza para la vida, la Iglesia y la niñez.

El Principito comprendió que no se trataba de un rumor: las cifras y los hechos lo confirmaban. Durante la gestión de AJ se dispararon las vulneraciones a la libertad religiosa en un 31%, se entregaron más de 1.600 personerías jurídicas dudosas, se dejaron líderes sin protección frente a amenazas, y se avalaron proyectos que atacaban la fe y la familia. Todo esto, mientras la burocracia cristiana se imponía sobre los valores que decía defender.

Así, el Principito supo que AJ no era solo un director: era un asteroide que apagaba la luz, y que su amenaza seguía presente porque la sombra de Lorena Ríos lo protegía.El Principito, después de haber vivido un día distinto a todos, sintió lo que él llama diosidencias: un presentimiento que lo inquietaba en lo más profundo de su corazón. Había hablado con sus amigos, había pactado con ellos la paz y la amistad —tesoros que siempre defendía, sobre todo con aquellos que lo habían acompañado en los momentos más críticos—. Sin embargo, la zozobra no lo dejaba en paz”.

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La Convención y el Farolero

En la convención, donde antes habitaba la penumbra, encendieron una lámpara.

No era una luz cualquiera: era la luz de Dios, reflejada en los rostros de quienes aún creen en la esperanza.

Gracias a las organizadoras, Colombia encontró un respiro de alegría en medio de la tristeza.

Como el farolero del cuento, nos recordaron que la reconciliación comienza con un gesto sencillo: mantener encendida la llama que ilumina los corazones.

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“El Principito y el Congreso Pro Vida: Pensando en la Vida como Interés Nacional”

“El Principito recuerda al Congreso Pro Vida cuál debe ser su verdadera finalidad: proteger y celebrar la vida como interés nacional. En este día que comienza, con alegría y esperanza, se analiza cómo cada decisión debe poner en el centro lo más valioso de nuestro pueblo, cuidando la vida, la infancia, la dignidad y los vínculos que nos unen. Ojalá que al final de esta jornada se pueda levantar un manifiesto, firmado por congresistas e invitados, que sirva de guía y recordatorio en cada acción que emprendan: que la vida sea siempre la brújula que oriente nuestro futuro común y nos inspire a construir juntos un país más justo y humano”.

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Bogotá, nuestra rosa: unamos la familia para volver a cuidarla

“En Bogotá descubrí que muchos carros desaparecen cada día. Pero pronto entendí que no son solo carros: son familias que pierden su tranquilidad, niños que pierden su camino al colegio y abuelos que no alcanzan a abrazar a sus nietos. Una ciudad es como una rosa: frágil, pero fuerte cuando alguien la cuida. Por eso debemos unirnos —vecinos, familias y concejales— para proteger lo más valioso: la vida y la esperanza de quienes amamos.”

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