El Principito denuncia: la incoherencia que pone en riesgo a los niños, la familia y la fe
Quisieran mi silencio, como si callar pudiera esconder la verdad. Algunos de mis amigos más cercanos, temerosos por la presión de un asteroide mayor, me han pedido dejar de escribir. Ellos no hacen parte de este artículo ni de este camino, pero su ruego refleja el miedo que siembra el poder cuando no tolera la verdad.
Pero yo no puedo callar. Porque junto al Zorro y mi Rosa he visto cómo las banderas de vida, familia y fe, que un día fueron promesa, hoy se doblan para entregarse a la ideología LGTBQI. He visto cómo proyectos de ley abren las puertas al aborto, a la persecución de la fe y a la manipulación de los niños.
El silencio que me piden mis amigos no es el mío. Porque no soy yo quien habla: es la conciencia, es la voz de las estrellas, es el clamor de las rosas y de los niños que no tienen quien los defienda. Y aunque un asteroide mayor quiera silenciarnos, yo no puedo callar.
ABC – El Principito, su rosa y el Proyecto 438
“Hay temas que no dividen, sino que nos recuerdan lo que somos. La vida de nuestros niños, la fe de nuestras familias y la libertad de educar no son banderas políticas: son el corazón de Colombia. El Proyecto 438 amenaza con arrancar lo más frágil de nuestro jardín común. Por eso hoy, como el Principito con su rosa, debemos estar juntos, vigilantes y unidos para proteger lo esencial.”
Lorena Ríos y la inconsecuencia con sus banderas: la decepción del Principito frente al Proyecto 438/2024 Cámara
“De prometer vida, familia y fe… a promover una ley que borra la identidad biológica, penaliza el pensamiento cristiano y abre la puerta a la persecución judicial.”
El rey perdió su corona, el banquero sus monedas… y la democracia ganó un respiro
El grito del rey retumbó en todos los asteroides, mezcla de rabia y derrota. El banquero, con las monedas intactas en el bolsillo y la mirada perdida, mascullaba su frustración: esta vez su aritmética no alcanzó para torcer el destino. Y mientras ellos se consumían en su furia y su impotencia, la democracia respiraba, intacta, celebrando la elección de Camargo como un pequeño triunfo en medio de un universo de incertidumbres.
Los niños claman, el ICBF calla: la complicidad que mata la luz de Colombia
“Bogotá no puede permitir que su niñez siga apagándose.
Son 983 abusos, 453 maltratos, 217 niñas y 92 niños desaparecidos.
El ICBF (@ICBFColombia) no es hoy un guardián: es un verdugo por omisión. Cada escándalo, cada silencio comprado, cada línea que no responde lo convierte en cómplice de quienes hieren a los niños.
La concejal @MariaClaraName alza la voz, pero su lucha no puede quedar aislada. Todos los concejales deben exigir cuentas al ICBF, porque su negligencia es ya una forma de violencia.
El ICBF le falló a la niñez de Colombia. Y cuando la institución llamada a protegerlos se convierte en parte del problema, el país entero se hunde en la oscuridad.”