Mi retorno al asteroide, Colombia y el fin de la horrible noche
“He vuelto a mi asteroide y en Colombia por fin cesa la horrible noche. Es momento de arrancar la corrupción, apagar la tiranía de los likes y recuperar nuestra opinión crítica”.
Hace mucho tiempo que no escribía. Tuve que alejarme de mi asteroide, Colombia empujado por el veneno de la Serpiente: las constantes amenazas y la violencia generada por Internet. Pero hoy he vuelto, con absoluta alegría, porque en mi planeta por fin cesa la horrible noche.
Retomo la palabra para advertir sobre el engaño en el que estuvimos sumergidos en una época de terror. En mi viaje de regreso, observé detenidamente cómo operaba la oscuridad. Vi al Rey, un tirano llamadoPetro, que gobierna desde la soledad de su red social "X". Se cree dueño de todo, dando discursos en una parte de su planeta que lo amaña, porque es incapaz de enfrentar la realidad en otro lugar. A pesar, de que ya va de salida prometió nuevamente trabajo, estudio y salud, pero lo único que hizo en su mandato fue dividirnos entre un supuesto fascismo y un comunismo disfrazado.
Como llegó, se va: sin construir nada. Señor, se le acabó su turno y sus títeres cayeron. Comprendí entonces que su reino se sostenía gracias al Vanidoso, quien nos sumergió en la lógica de la modernidad líquida y el ecosistema de TikTok.
Allí, la política se redujo a labúsqueda desesperada de aplausos y "me gusta", transformando nuestra opinión crítica en un consumo emocional e instantáneo, el ciudadano quedó reducido a una orfandad política, vulnerable a la indignación viral y a los estímulos efímeros.
Detrás del telón operaba el Hombre de Negocios, representando a esos especuladores y tiranías que,mediante algoritmos, administran las narrativas sociales sin rendir cuentas a nadie. Para él, los ciudadanos no son más que mercancía, números en una democracia digital donde el exceso de información atrofió nuestro pensamiento, pero a pesar de esto los ciudadanos de este hermoso planeta logro sacar al tirano.
También me crucé con el Bebedor, que bebía para olvidar la vergüenza de su propia corrupción, encarnando los desastres de la UNGRD y un gabinete de viceministros con títulos inventados en la Universidad San José. Y no podía faltar el Geógrafo, que trazando los mapas de una supuesta "Paz Total", terminó entregando el 70% de nuestro territorio nacional, dejando un gobierno de muerte en lugar de uno de vida. El único que me pareció hacer un trabajo verdaderamente útil fue el Farolero. Encendiendo y apagando la luz sin descanso, representado en MIguel Uribe pero la oscuridad no lo robo .
El Rey lo llama peyorativamente "fascista", pero es el Farolero quien ha mantuvo la verdad institucional mediante incontables controles políticos,perdiendo tanto el tirano que solo le quedó la violencia para callarlo. En medio de este caos, recordé la lección más importante del Zorro: "Lo esencial es invisible a los ojos". Lo esencial no está en el ruido de las fake news ni en la liquidez de las redes sociales, sino en la razón, la madurez cívica y la responsabilidad ética. El Zorro me enseñó el valor de los vínculos reales frente a la superficialidad del consumo.
He vuelto para cuidar de mi Rosa, nuestra Constitución. Ella me recuerda que somos un país con libertad de culto, donde el 90% cree en Dios, quien es el verdadero centro de este universo. No me defino de derecha ni de izquierda; soy iusnaturalista. Sostengo firmemente que la ley divina pesa sobre la creación, muy por encima de los hombres que han intentado destruir este país.
Tenemos una tarea monumental todas las instituciones del pais, incluida la iglesia “acabar con las Narrativas violentas y destructivas que este gobierno creó”.
Es el momento de arrancar e iniciar un pais que dejaron en medio de la oscuridad, antes de que terminen de destruir nuestro planeta. Limpiar la corrupción porque la plata se la robaron y hoy caen las cadenas. Reivindicar nuestro libre albedrío y nuestra capacidad de análisis racional, y asi dejar atrás esta pesadilla.
A nuestros nuevos representantes como David Cote y Daniel Briceñotienen una nueva tarea y es hablar por todos esos que no podemos hablar. El principito ha vuelto al universo colombiano; es hora de reconstruir nuestro país desde cero.