Editorial del Asteroide: El Día Cero en el Universo Llamado Colombia
“Mi viaje por este vasto universo llamado Colombia no comenzó el 20 de julio, sino en el fulgor de lo que aquí conocí como el Estallido Social. Fue allí, contemplando a mi pequeña Rosa esa frágil promesa de juventud que necesitaba ser protegida de las tormentas de la desinformación cuando inicié mi recorrido. Y es hoy, desde la quietud de mi pequeño planeta, acompañado únicamente por el silencio que deja la Serpiente tras su mordedura definitiva, que me siento a reflexionar sobre la caída que he presenciado.
He llegado al Día Cero: el armagedón de las narrativas digitales.”
El 20 de julio, después de un ciclo de más de 8 años, caen las narrativas digitales de los bodegueros políticos más importantes del país. Esos vanidosos que solo buscaban la aclamación vacía habían sacado una ideología de los resultados entregados por el Instituto de Memoria Histórica que demostraba la realidad de los últimos años, para tomarla cada uno a su manera. Así, lograron manipular a muchos jóvenes que no vivieron esas épocas, sino que solo se dejaban llevar por las historias familiares, de la sociedad y de la realidad en que vivían. Alimentadas por el odio, día a día replicaban las bodegas, como Faroleros atrapados en un ciclo repetitivo y absurdo de encender y apagar la misma llama, donde el uno hablaba del otro, donde los debates se basaban en los niños reclutados y los falsos positivos, que fueron también pieza clave de estas elecciones 2026. El 20 de Julio han caído.
La unión entre los dos representantes de esta disputa política, Gustavo Petro y Alvaro Uribe, como dos Reyes que exigían obediencia absoluta desde sus asteroides opuestos para poner el primer presidente del Senado, acaba con toda narrativa. Ya las tendencias en las redes no hablaban de ese odio que se había generado entre los dos polos, sino de la decepción que había generado la alianza, a tal punto que muchas familias lo que sintieron fue una traición. Donde esos 15 segundos de video o esas cortas palabras solo mostraban la indignación de una generación sesgada por discursos y narrativas digitales que tenían como finalidad destruir la imagen del otro.
La verdad, el universo Colombia hoy se levanta con un nuevo aire pero con incertidumbres, porque después de este acto tendrán que iniciar nuevas narrativas. Los habitantes de este sistema tendrán que decidir si seguir creyendo el cuento o sentarse para tomar decisiones y no radicalizarse; entender que la política es dinámica donde lo que está en juego es el poder. Al igual que el Hombre de Negocios que cuenta y acapara estrellas sin descanso ni propósito, a los protagonistas no les importa dejar a un lado esos principios que ideologizaron en cada ciudadano durante tantos años con tal de llegar a su fin, en este caso la presidencia del Senado, el puesto más alto del congreso de la república. El poder ciega, comprime y es lo más deseado por un hombre, y en la Biblia encontramos grandes ejemplos de ellos.
Por eso es que siempre, desde este lado y recordando las lecciones que me enseñó mi amigo el Zorro, mi opinión será que un hombre no puede perder su libre albedrío y su opinión crítica. Yo prefiero un insulto con argumentos a una palabra insulsa y vacía, porque de esa vacuidad semejante a la del Bebedor que consume para olvidar la vergüenza de su propia realidad no se puede sacar nada.
Por último, la gran incertidumbre que nos deja el Geógrafo al ver que sus mapas han cambiado de golpe: ¿Después de lo sucedido, en el gobierno entrante vamos a ver una división entre el legislativo y el ejecutivo? ¿Un gobierno dividido? Eso lo dirá el tiempo, pero lo que sí quedó claro es que este gobierno va a tratar de que hayan muchas decisiones democráticas y que los legisladores tendrán que empezar a crear desde cero su imagen después de la alianza que hubo entre sus dos lideres.
Solo espero que sea una lección para todos los que habitan este firmamento, que volvamos a tener opinión crítica y entender que lo que debe prevalecer siempre es la democracia basada en sus principios y valores, y no en narrativas efímeras de 15 segundos.